Método Sustento: qué es y para quién
El Método Sustento es un proceso de 90 días de acompañamiento personalizado uno a uno para transformar tu alimentación, tus hábitos y tu relación con la comida. Es online, funciona desde cualquier parte del mundo, y arranca con una reunión de admisión gratuita. No es una dieta ni un plan de comidas para bajar de peso: son 90 días para que termines con un norte en tu salud y un kit de herramientas anticrisis que puedas seguir usando cuando yo ya no esté.
Para quién es (y para quién no)
Es para vos si llegaste a un momento bisagra y estás listo para un cambio real, no para otra dieta más. No importa si nunca cocinaste o si llevás años intentando comer bien y sentís que siempre volvés al mismo lugar.
No es para vos si buscás una solución exprés de dos semanas o un plan rígido de "esto sí, esto no". Acá no trabajamos desde la restricción ni desde la culpa. Trabajamos desde la expansión.
Y algo que conviene decir de entrada: estos 90 días son la fase intensiva del proceso. Necesitan que estés en un momento en el que puedas sostener ese ritmo.
Qué pongo yo y qué ponés vos
Prefiero ser claro con esto, porque es lo que más define si el Método es para vos ahora. Yo no voy a cocinar por vos ni a hacerte las compras. Lo que hago es acompañarte para que en ningún momento del proceso sientas que lo estás haciendo solo: el plan de acción por escrito, los objetivos que revisamos cada mes, el WhatsApp abierto cuando algo se complica.
El resto lo ponés vos. No hace falta que sepas cocinar ni que tengas tiempo de sobra: eso lo acomodamos juntos, y es parte del trabajo. Lo que sí hace falta es que estés en un momento donde puedas destinarle energía a esto. Cuando alguien decide no arrancar, casi nunca es porque el proceso no le sirva: es porque siente que hoy no tiene esa energía disponible. Es una respuesta válida, y es mejor saberlo en la reunión de admisión que a los cuarenta días.
Desde dónde trabajo
Antes de contarte cómo son los encuentros, te cuento el eje, porque es lo que ordena todo lo demás.
Un enfoque no pesocentrista
Que el enfoque no sea pesocentrista no significa que no trabaje con el peso. Significa que el peso queda como objetivo secundario: un indicador más de progreso, no el único. Hay otros que dicen bastante más y que aparecen mucho antes, como entender cuándo comés por hambre y cuándo comés por ansiedad, por estrés o por lo que haya pasado ese día. Ese trabajo es el que sostiene cualquier número de la balanza.
Los seis pilares de la medicina del estilo de vida
Trabajo sobre los seis pilares:
- Alimentación saludable
- Actividad física regular
- Descanso adecuado
- Gestión del estrés
- Vínculos sociales
- Eliminar hábitos tóxicos
Todos repercuten en lo que ponemos en la mesa, más allá del conocimiento de nutrición que cada uno tenga. Por eso hay encuentros en los que casi ni hablamos de comida y hablamos de estas otras aristas: son las que terminan determinando los progresos verdaderos.
El objetivo no es llegar al techo, es cementar el piso
La idea de los 90 días no es que llegues lo más alto posible mientras dura el acompañamiento. Es que subas el piso. Que si en algún momento retrocedés —y en algún momento vas a retroceder, la vida pasa— no vuelvas a cero: vuelvas a uno. Y que desde ese uno puedas seguir avanzando.
Por eso el objetivo final es que te vayas con dos cosas: un norte en tu salud y un kit de herramientas para las crisis. La idea no es que sigas indicaciones. Es que termines los 90 días sabiendo elegir por tu cuenta, con criterio propio, una vez que yo no esté.
Cómo son los 90 días, encuentro por encuentro
Son tres encuentros virtuales, uno por mes, de alrededor de una hora cada uno.
Mes 1: profundizar el contexto
El primer encuentro es para entender dónde estás parado: tus rutinas, tus ritmos, cómo es tu día real. A partir de ahí definimos los objetivos de los próximos 30 días. Ese día arranca el método propiamente dicho.
Después te armo un plan de acción por escrito, que refuerza los objetivos que seteamos, y te habilito el WhatsApp las 24 horas para lo que vaya surgiendo. Esto último no es un detalle: si a los quince días te pasa algo que te gira la vida, quiero que puedas escribirme, contarme que no estás pudiendo con los objetivos, y que pivoteemos ahí mismo hacia objetivos que sí sean realistas y viables.
Los objetivos no son mágicos. Funcionan porque los hacemos funcionar.
Durante los 90 días puedo armarte otros documentos según lo que vaya apareciendo. El plan de acción del primer mes es el único que va sí o sí.
Mes 2: el lijado fino
El segundo encuentro es para revisar: de los objetivos que funcionaron, por qué funcionaron; de los que no, por qué no. Y seguir reforzando los que sí.
Muchas veces un objetivo no se da por una cuestión de contexto o de expectativas, no porque vos hayas fallado. Entender cómo funcionás en determinados contextos es parte del trabajo. De ahí salen los objetivos del mes que sigue.
Mes 3: que el proceso siga sin mí
Para el tercer mes ya sabés bastante: qué te funciona, cómo funcionás vos, dónde hacer pie cuando aparece una crisis.
Y ahí aclaro algo que suele preocupar: cuando se cumplen los 90 días no te cierro la puerta en la cara. Se abre la opción de dilatar los encuentros —a 30, 60 o 90 días— para un seguimiento más tranquilo. Los 90 días del principio son la fase intensiva, la que encamina tu salud. Lo que viene después va a otro ritmo.
Cómo es la reunión de admisión
Es gratuita, es online y no tiene compromiso. Ahí te explico esto mismo que acabás de leer —el eje, los pilares, cómo se reparten los tres encuentros— y escucho en qué momento estás. De esa charla salimos sabiendo si el Método es para vos ahora o si conviene esperar.
Preguntas frecuentes
¿Tengo que ser vegano?
No. El enfoque es a base de plantas: priorizamos los alimentos de origen vegetal, pero no se excluye nada. El foco está en sumar, no en prohibir.
¿Me vas a dar un plan de comidas?
No. Lo que te armo es un plan de acción por escrito con los objetivos que definimos juntos, no un menú cerrado para seguir. La idea es que aprendas a elegir, no que copies una lista.
¿Se trabaja con el peso?
Sí, pero como objetivo secundario. El enfoque no es pesocentrista: el peso es un indicador más de progreso, junto con entender cuándo comés por hambre y cuándo por ansiedad o estrés.
¿Cuánto dura y qué incluye?
90 días, con 3 encuentros virtuales 1:1 de alrededor de una hora (uno por mes), un plan de acción por escrito después del primer encuentro y WhatsApp abierto las 24 horas durante todo el proceso.
¿Qué se espera de mí durante los 90 días?
Que sostengas el proceso. Yo no cocino por vos ni te hago las compras: te acompaño para que no lo hagas solo. No hace falta que sepas cocinar ni que tengas tiempo de sobra, pero sí que estés en un momento donde puedas destinarle energía a esto.
¿Qué pasa si no llego a cumplir los objetivos?
Me escribís y los ajustamos. Para eso está el WhatsApp abierto: si tu contexto cambia, pivoteamos hacia objetivos realistas en vez de esperar al encuentro siguiente.
¿Es presencial u online?
Online. Funciona desde cualquier parte del mundo.
¿Qué pasa cuando terminan los 90 días?
Los 90 días son la fase intensiva del proceso. Después se abre la opción de dilatar los encuentros a 30, 60 o 90 días para un seguimiento más tranquilo.
¿Cómo empiezo?
Con una reunión de admisión gratuita. Ahí vemos si es para vos, sin compromiso.
¿Sentís que estás en ese momento bisagra?
El Método arranca con una reunión de admisión gratuita. Charlamos y lo vemos juntos.
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